31 de marzo de 2011

Museo Etnográfico del Oriente de Asturias

De los catorce museos etnográficos que se reparten por toda Asturias, hay uno que llama especialmente la atención. Se trata del ubicado en la localidad de Porrúa, a poco más de 3 kilómetros de Llanes, que se conoce como el Museo Etnográfico del Oriente de Asturias y que en sus 400 metros cuadrados de exposición recorre los usos y costumbres de la zona.

Entrada al Museo Etnográfico del Oriente de Asturias

17 de marzo de 2011

Visita exprés: Candás

Dos meses y siete días más tarde, vuelvo a este blog. No es que haya abandonado Asturias, o que haya desistido en mi afán por retratar una región repleta de costumbres y rincones especiales; el motivo de mi ausencia se debe, sencillamente, a uno de los muchos avatares de la vida cotidiana que requieren tiempo, mucho tiempo. Pero, aún faltándome los minutos, he querido recuperar este espacio porque, ahora más que nunca, estoy disfrutando de las ventajas de vivir en Asturias.

Una de esos aspectos positivos es la oportunidad de olvidar los problemas y despejar la mente con una visita exprés a cualquiera de los numerosos pueblos repartidos por la costa Cantábrica. No sé a vosotros, pero a mí ver el mar me carga de energía. Por eso, el otro día, un viernes fatídico que afortunadamente ya he olvidado, me escapé a Candás, una localidad de aproximadamente 7.000 habitantes a media hora de Oviedo y sólo 13 kilómetros del Cabo de Peñas, el punto más septentrional del Principado.

Candás es un pueblo relativamente grande y turístico, con sus sidrerías, su playa y un puerto que, según la Wikipedia, en el pasado gozó de importancia. Además, cuenta con un conocido museo, el dedicado a la figura del escultor Antonio Rodríguez García, Antón, que destaca, sobre todo, por disponer algunas de esas obras diseminadas por un precioso parque sobre los acantilados. Ese rincón, que no pude visitar pero sí me lo he anotado para una futura escapada, quizás supone el principal atractivo turístico de Candás junto con el paseo marítimo.

Playa de la Palmera desde el paseo marítimo

Fue en ese paseo, con el Cantábrico a un lado y una pared de montaña al otro, donde logré olvidarme de mis preocupaciones y recordé que la vida es muy corta como para desperdiciarla con inútiles remordimientos. No puedo decir que fuera el paseo marítimo más impresionante jamás visto, ni mucho menos, pero su sobriedad y una cierta claustrofobia que me hizo pensar en la ausencia de escapatoria en el caso de un improbable tsunami -ese día fue el terremoto de Japón- le dan un toque especial.

De hecho, lo poco que conocí de Candás -como he dicho, fue una visita rápida- me recordó a Cudillero, como si se tratara de un Cudillero más urbanizado y gris, con su larga pendiente que cruza el pueblo hasta acabar en el puerto y el paseo marítimo.

Vista aérea de Candás, via Granadablogs